ce soir: un petit peu d’inspiration

Meet Tadao Ando.

Arquitecto Japonés… muy japonés.

Infancia rodeada de artesanía y de Osaka.

Inspiración para muchos, para mí… desde el principio y siempre. Sinónimo de simplicidad, elegancia, una filosofía de vida y de arquitectura preciosa, espiritualidad.

Su trabajo… wow. Hecho con el más profundo cariño, siempre. Con cuidado, tiempo, reflexión… una mente simplemente brillante.

En 1997 se le seleccionó para hacer el proyecto del museo de arte moderno de Forth Worth,  cosa que Michael Auping aprovechó para entrevistarlo en sus visitas al sitio desde el 97 hasta el 2002.

Éste es un extracto de una de las primeras entrevistas que comparto con muchísimo gusto. Él habla del recuerdo y de la memoria como herramientas escenciales del aprendizaje. Habla de Frank Lloyd Wright, de Japón y del viaje como manera y medio para aumentar nuestro equipaje, para llenarlo de memorias potentes que nos acompañarán por el resto de nuestras vidas. Habla de que a veces, el acumular información no es lo mismo que aprender, no es lo mismo que pensar, que a veces, el acumular información de una manera automática no es suficiente… falta la sensibilidad, falta el análisis, el humano, el recuerdo.

M.A. Entonces, si la inteligencia y el conocimiento no son suficientes, ¿cuál es la otra parte de la ecuación, el otro elemento?  ¿La intuición?

Tadao: Creo que podría ser la memoria, la memoria intensa de algo que llevamos con nosotros. Por alguna razón nunca olvidamos algunas de las cosas con las que nos encontramos. Estos recuerdos nos inspiran a hacer las cosas de un modo determinado, a hacer una forma o escribir algo que la inteligencia y el conocimiento no producirían por sí solos. Para aquellos que crecieron contemplando el Panteón de Roma, ese recuerdo les acompañará durante el resto de su vida y afectará, de un modo básico, lo que hagan y cómo lo hagan. Para mí, para los japoneses, las grandes ciudades de Kioto y Nara viven en nuestro interior como un intenso recuerdo. Esas ciudades y edificios antiguos están con nosotros siempre, allá donde estemos. Tenemos que aprender a cultivar esa memoria, porque la memoria organiza nuestra filosofía acerca del tiempo, del espacio, del color, de la política, de todo. Cuando Frank Lloyd Wright fue a Japón, aquella experiencia transformó su obra y su modo de ver el mundo por el resto de su vida. También puede verse en sus memorias de su viaje a México. Llevo en mí el recuerdo de la casa en la que crecí. Así, leer, estudiar y hablar es bueno para madurar la mente, para ejercitarla, pero hay que salir al mundo y experimentarlo. Se debe tener contacto directo con los espacios, con los materiales y con la gente. Pero eso yo viajé tanto antes de empezar a proyectar edificios. Se debe averiguar cuántos recuerdos grandes podemos acumular. Es la única manera de completar la educación. Se trata de producir recuerdos poderosos. [...]

~ par Dulce sur mai 10, 2008.

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